jueves, 31 de octubre de 2013

Al Margen 31/10 - Tiempo en Linea

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+ Caso Irma López Aurelio, en la impunidad

 + Investigación: para evadir, no para aclarar

La Secretaría de Salud del gobierno estatal se encuentra en la ruta de darle carpetazo al asunto de la indígena mazateca Irma López Aurelio, quien dio a luz a un bebé en el jardín del Centro de Salud de Jalapa de Díaz hace unas semanas, ante la negligencia del personal médico para atenderla por no haber acudido en horas hábiles a solicitar la atención hospitalaria. Para zafarse de las responsabilidades, los Servicios de Salud de Oaxaca prometieron investigaciones; y hoy esas indagatorias están dejando en claro que para lo único para lo que servirán es para aparentar la justicia pero finalmente terminar perdonando a los responsables de ese inadmisible acontecimiento.

En efecto, ayer la prensa local daba cuenta de que Mario Bustamante del Valle, presidente de la Comisión de Arbitraje Médico de Oaxaca, aseguraba que el órgano a su cargo no fincará responsabilidades en el caso de la indígena mazateca Irma López, y que sólo emitirá una recomendación –que, por su misma naturaleza, no tiene carácter vinculatorio, y porque la Comisión de Arbitraje Médico se asume como un "órgano conciliador"- al titular de los SSO, Germán Tenorio Vasconcelos, para que se atiendan las deficiencias o irregularidades que se encuentren en la prestación de servicios en el mencionado centro de salud.

Incluso, concediendo tácitamente la razón al personal médico de Centro de Salud de la citada comunidad, Bustamante del Valle rechazó que en este momento exista negligencia médica por parte del personal médico que ahí labora, ya que "la enfermera que la recibe [a Irma López Aurelio] le dice que puede caminar, y yo creo que ahí faltó mayor sensibilidad e insistencia en que la paciente se quedará al interior del nosocomio. Y es que en los casos de parto la paciente puede dar a luz durante el camino al hospital o incluso cuando sale al baño", señaló Bustamante del Valle, en una nota de la que ayer daba cuenta el portal de noticias www.e-oaxaca.mx.

¿Qué buscan con esto? Lo que dijimos con toda preocupación en nuestra entrega del pasado 16 de octubre: que a pesar de todo, al asunto buscarían darle carpetazo a través de las investigaciones. En aquella ocasión, señalábamos que por si algo más faltara (cuando lejos de asumir sus responsabilidades, los funcionarios involucrados se pusieron a buscar culpables incluso entre los medios de comunicación), la situación llega a niveles de intolerancia cuando todos los funcionarios se conforman con prometer "investigaciones" para deslindar responsabilidades del caso, como si con eso se pudiera regresar el tiempo y evitar lo ocurrido, o como si esa fuera la llave mágica para que algo así nunca más volviera a ocurrir.

En el fondo –abundábamos en aquella ocasión-, con las "investigaciones" lo que se pretende es darle carpetazo al asunto. ¿Qué ganará la sociedad con saber si el responsable de los hechos de Jalapa de Díaz fue el médico que no quiso atender a la parturienta, si fue la enfermera quien no quiso llamar al médico para que conociera el asunto, si el responsable fue un tema administrativo o burocrático, o si finalmente todos, hasta el Secretario de Salud, son directamente responsables por los hechos? Los directamente afectados ganarán justicia frente a los derechos que les fueron vulnerados. Pero más allá de eso, este asunto no habría servido para nada si no sirve también como escarmiento, como lección y como punto de referencia para todos.

¿Y LA JUSTICIA?

También había razones fundadas para dudar de organismos como la Comisión de Arbitraje Médico de Oaxaca, y lo dijimos en su momento. Cuando, a principios de este mes el secretario Tenorio Vasconcelos ofrecía una tibia y poco útil disculpa a los afectados por este caso, nos preguntábamos: ¿Eso es todo? ¿Una disculpa, y ya? ¿Remarcando que ésta es sólo "en lo personal"? ¿Y la responsabilidad de los Servicios de Salud, y del Estado, qué? ¿A poco esperarán hasta que un "organismo público ciudadano" plenamente colonizado por el grupo gobernante como la Comisión Estatal de Arbitraje Médico de Oaxaca, determine una responsabilidad, para tomar acciones tendientes a que evitar que un hecho así vuelva a ocurrir? ¿Y dónde queda ya no digamos que la obligación, sino la noción de cómo y en qué medida se debe reparar el daño a los directamente afectados?

Y es que no debemos de perder de vista que con el carpetazo que busca darle la Secretaría de Salud a este asunto, y con las acciones de apariencia que toma la Comisión Estatal de Arbitraje Médico de Oaxaca, lo que están haciendo es dejar en la más completa de las impunidades este asunto. ¿Por qué? Porque la CEAMO públicamente se asume como un órgano conciliador, que sólo dictó recomendaciones para que se tomen en cuenta en la prestación de los servicios de salud en la comunidad señalada, y que en un tiempo razonable (nueve meses, dijo el Titular de la CEAMO) "el órgano regresará a las instalaciones de dicho hospital para verificar que sí se ha cumplido con la sugerencia".

¿Qué es esto? Un remedio que, incluso siendo benévolos, se queda en lo abstracto. Es, pues, una dizque solución que ni siquiera alcanza a dar luz sobre los aspectos que se están recomendando, sobre los aspectos que a partir de ahora debe hacer, o dejar de hacer la Secretaría de Salud en una situación como ésta, y de las providencias que deben tomarse respecto a los directamente involucrados en esta situación. Todo se queda en el limbo. Los funcionarios oaxaqueños, incluso los "conciliadores" de la CEAMO, se quedaron en la franja legalista de la ley en la que sólo entienden que deben hacer lo mínimo a lo que la ley los obliga, sin buscar extender los derechos de las personas hasta su máximo posible para protegerlos, y sin ponerlos en el punto cúspide de lo que debe tutelar el Estado (no ellos) para que un asunto como éste no volviera a ocurrir.

SALPICAR MELAZA

Algo como esto es escandaloso y vergonzoso para todos. Lamentablemente, todos están preocupados por sus propios costos políticos y por la posibilidad de perder los cargos actuales o las aspiraciones. Sólo así puede explicarse que el secretario Tenorio esté más preocupado por arreglarse con los diputados que de verdad dedicarse a atender este asunto; o que el ex secretario de Salud, Martín Vásquez hoy esté inusitadamente preocupado por aclarar el tema cuando nunca le ha importado, sólo hasta ahora, y únicamente porque que aspira a ser dirigente de su partido. La suciedad los salpica a todos. No podrán evitarlo.

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