sábado, 19 de octubre de 2013

Cáncer de mama: lucha por la vida… y contra prejuicios - Diario Digital Juárez

Karen Cano
El Diario | 2013-10-17 | 20:16

"Pobrecita, se va a morir", susurraba la gente a sus espaldas, cuando caminaba rumbo al Seguro el verano del 2008.

Ese es uno de los recuerdos que más se le quedaron a 'Tere' mientras luchaba contra el cáncer de mama, con su cabeza a rapa.

"Cuando me dijeron –que tenía la enfermedad– me solté llorando, no podía creerlo. Luego una de mis amigas me dijo: Sí, llora todo lo que tienes que llorar, porque lo que sigue es aún es muy duro", recuerda.

Y sí, vino lo peor. Hace seis años, a 'Tere' le extirparon el seno para salvarle la vida.

Como Tere, nombre sugerido por la entrevistada, pues no quiso que se publicara el real, cientos de mujeres arrastran tras de sí, además de su lucha contra esta enfermedad, los prejuicios sociales.

En contexto, cada semana se registran un promedio de 4 mujeres con cáncer de mama en esta ciudad, un padecimiento que es la sexta causa más frecuente de muerte entre personas en edad productiva de la región, y cuyo proceso de recuperación implica una serie de retos físicos y emocionales para los pacientes y sus familias; cosas que la mayoría de las personas no se imaginan, según comentan dos sobrevivientes.

Ahora que ya se encuentra libre de cáncer, Tere recuerda todo su proceso con cierto tono de alegría.

Se dice una luchadora más que ha ganado la batalla contra este padecimiento, que cada año cobra miles de muertes en el mundo, incluso más que enfermedades como la malaria y el Sida.

Fue en octubre del 2007 cuando Tere acudió a una clínica del IMSS para un chequeo de rutina.

"Yo me hacía sonogramas y mamografías, pero no me tocaba porque en el fondo tenía miedo de descubrirme algo... y finalmente sucedió. Me quitaron dos bolas de mi seno izquierdo, fue el 15 de octubre cuando me diagnosticaron", recuerda.

Cuando pasó aquello, ella se consideraba una persona saludable, a la que incluso le gustaba hacer ejercicio y cuyo sueño era participar en un maratón.

"Lo muestran mal, nos dicen 'tócate' pero no dicen cómo o no te enseñan qué es. La cicatriz que te queda, a nadie la he enseñado y esa cala, cala en la conciencia de muchas mujeres, el verla podría despertar conciencias", dice.

Lo más difícil es enfrentar la enfermedad, sentir cómo se cae el cabello, que duele, las reacciones de las quimioterapias, y acostumbrarse al nuevo cuerpo.

"Duele pero, en realidad es una chulada andar sin cabello; yo me dije que andaría sin pañoletas ni pelucas, me compré mis sombreros y me gustaba mucho como me veía, me arreglaba y me sentía bien, porque esa era yo".

En el proceso, Tere se refugió en la espiritualidad y en personas igual que ella con las que convivía en las terapias. A varias que están peor que ella les daba palabras de aliento.

"A algunas las dejaron sus maridos porque les quitaron un pecho, o había casos en que sus esposos se negaban a que se los quitaran. Los hombres son unos insensibles".

Datos de la Jurisdicción Sanitaria II indican que en esta región el número de víctimas mortales de esta enfermedad, va en ascenso. En 2012 hubo 87 defunciones por esta causa, en 2011 hubo 85 y en 2010, 60.

Hasta el momento, la enfermedad es la sexta causa más frecuente de muerte entre las juarenses, superada sólo por enfermedades como la diabetes, padecimientos del corazón, cerebro-vasculares e infecciones respiratorias agudas.

Pero en general, en este país cada dos horas muere una paciente a causa de esta problemática, informó Víctor Carrasco, ginecólogo de la clínica de mama del IMSS.

"Tenemos una alta incidencia de este mal y por eso es importante que de los 20 a los 39 años las mujeres se autoexploren, 10 días después de que comienza la menstruación cada mes; y después de los 40 hay que realizar mamografía una vez al año", explicó.

Asimismo, comentó que entre los factores de riesgo son el hecho de que la enfermedad se haya presentado en algún otro familiar, la obesidad, una menstruación temprana, una menopausia tardía y el uso de estrógenos.

Entre más pronto se detecte, más aumenta la esperanza y la calidad de vida de las pacientes; en promedio una detección temprana hace que la paciente viva al menos otros 10 o 12 años; y una detección tardía por lo regular hace que la paciente sobreviva unos 5 años más.

Aunque esto sólo es estadístico, pues hay mujeres que sobreviven y permanecen bien el resto de sus vidas.

En cualquier caso, la autoexploración se debe dar de manera permanente, incluso en aquellas pacientes que ya perdieron un pecho, pues en algunos casos se ha presentado la necesidad de retirarles los dos senos.

Amor, mejor remedio

"Lo más difícil para una mujer que tiene cáncer de mama, es perder el cabello, y perder alguno de sus pechos", comentó Lilia Elena Carmona de 59 años, vestida de rosa y "muy guapa" frente a las cámaras de los medios de comunicación.

Ella es otra de las pacientes que lograron vencer esta enfermedad, y asegura que lo más importante en todo su proceso fue el acompañamiento de sus hijos, su marido, y sus hermanos.

"Hace 10 años, un día me estaba bañando y al alzar mi brazo para lavarme el pelo me sentí una bolita, me la revisé con el médico y resultó que tenía cáncer. Se me dijo: Tienes cáncer, se te va a quitar tu seno, se te va dar quimioterapia y así fue durante un año.

"En ese tiempo padecí los efectos secundarios del medicamento, pero Dios me dio fortaleza y lo afronté con mucha valentía, y aquí estamos, voy a cumplir 11 años sobreviviendo", relató tranquila, con voz pausada y firme.

"Yo considero que fue bueno, que se me detectó a tiempo; aunque yo haya perdido mi pecho, yo aún tengo mi vida", agregó.

Ricardo Villareal Robles, psicólogo clínico al servicio del IMSS y también prestador del servicio en el sector privado, indicó que lo más importante en estos casos es que la familia se mantenga unida, y que se genere una empatía con el paciente.

"Es algo severo porque primero que nada es la pérdida de un estado óptimo de la salud; es una afección grave al estado mental y al estado de ánimo, para una mujer que suceda o que empiece a tener problemas de este tipo y en esta parte especifica del cuerpo es algo muy fuerte", mencionó.

En este sentido influye mucho la idiosincrasia cultural que le da un valor importante a la feminidad y se la atribuye a aspectos físicos como son los senos, y el cabello largo.

"Además nuestra cultura nos fastidia y afecta en el sentido de la prevención, hay muchas mujeres para las que es muy difícil irse a atender y hacerse una exploración porque no quieren que las vean o que las toquen", explicó.

Es por eso que es necesario desprenderse de todos los prejuicios e ideas aprendidas de los antepasados familiares, e informarse y leer sobre el tema.

"A veces caemos en comportamientos insensibles, motivados por la ignorancia; es algo en lo que tenemos que ser bien cuidadosos y mostrar, sino solidaridad, por lo menos empatía. Cada quien y cada persona merece respeto en todo momento", indicó.

Además, como especialista de la salud mental, consideró muy importante el acompañamiento psicológico o de terapia a las pacientes; pues el estado de ánimo influye directamente en la capacidad que tiene el cuerpo de regenerarse.

El consejo

Una vez que terminó la entrevista con Lilia Elena, ella indica que tiene deseos de agregar algo. Entonces, con voz fuerte y segura, invitó a las mujeres a cuidarse.

"Mujeres autoexplórense y vayan al médico, no tengan miedo ni vergüenza, si ya tienen el problema afróntenlo con mucha valentía, porque uno sale adelante; y es verdad que uno sale adelante, como yo, que ya tengo 11 años sobreviviendo", finalizó. (Karen Cano/El Diario)

kcano@redaccion.diario.com.mx

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