lunes, 21 de octubre de 2013

INE: ¿Cómo y por qué? - La Crónica de Hoy

Hay que poner mucha atención en las declaraciones realizadas el pasado jueves por la magistrada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación María del Carmen Alanís.

Decir que los institutos electorales estatales están en manos de los gobernadores no es un argumento válido para desaparecerlos y crear el Instituto Nacional de Elecciones.

Tampoco lo es el señalamiento de que el TEPJF absorbe la mayor parte de los recursos de impugnación y que, por lo tanto, deben desaparecer los tribunales electorales estatales.

Esto fue lo que declaró la magistrada Alanís el pasado jueves, con lo cual coincidimos plenamente.

De entrada, vemos con simpatía que desaparezca el IFE y en su lugar sea creado un nuevo instituto que organice las elecciones federales y locales.

Pero el argumento para desaparecer los organismos estatales no puede ser el suponer que están controlados por los gobernadores.

Con esa lógica, tendrían que desaparecer la Cámara de Diputados y el Senado, pues la mayoría de los legisladores responde a los intereses de sus respectivos gobernadores, los cuales palomearon sus candidaturas.

Es verdad que en muchos estados los gobernadores meten la mano, a través de la mayoría con que cuentan en los congresos estatales, en la integración de los institutos electorales locales.

Si se quisiera erradicar esa práctica que lesiona la autonomía de los órganos electorales, entonces se tendría que pensar en un rediseño de los institutos y en un nuevo esquema para su integración, pero no en desaparecerlos.

La creación del Instituto Nacional de Elecciones y al mismo tiempo la desaparición del IFE y de los institutos estatales debe estar basada en argumentos distintos a los de corte político.

Si crear un INE que organice todas las elecciones que tengan lugar en el país representa el adelgazamiento de la abultada burocracia electoral que tanto nos cuesta a los contribuyentes, entonces la iniciativa es bienvenida.

Actualmente el IFE tiene una infraestructura a nivel nacional que abarca todo el territorio.

Además del Consejo General y de la Junta General Ejecutiva, el IFE tiene un Consejo Estatal y una Junta Local Ejecutiva en cada una de las 32 entidades federativas.

Tiene también un Consejo Distrital y una Junta Distrital Ejecutiva por cada uno de los 300 distritos electorales federales en que está dividido el país.

En torno a todos estos órganos centrales y desconcentrados hay un ejército de funcionarios electorales y empleados, muchos de los cuales se quedan prácticamente sin materia de trabajo entre una elección federal y otra, con intervalo de tres años.

El IFE ya está en todos los rincones del país. Su infraestructura ya montada podría ser reforzada para crear un Instituto Nacional de Elecciones que organice todos los procesos electorales.

Hay aspectos de la vida electoral que ya están centralizados en el IFE, como el manejo del Registro Nacional de Electores, la credencialización y la administración de los tiempos del Estado en radio y televisión.

El nuevo organismo electoral nacional, con la infraestructura reforzada, podría absorber la facultad de organizar todas las elecciones.

Pero si lo que los impulsores del INE quieren es terminar con la influencia de los políticos en los organismos electorales, tendrán que diseñar un esquema en el que los partidos no se involucren en el nombramiento de los consejeros electorales.

En los últimos años, el IFE atravesó por diversas crisis derivadas de la descarada intromisión de los partidos políticos.

De nada servirá desaparecer al IFE y a los institutos estatales para crear un nuevo organismo nacional que absorba toda la burocracia electoral, pero que herede los mismos vicios del organismo federal actual.

OFF THE RECORD

**¿SIN PRESIONES?

Según el coordinador de los senadores del PRI, Emilio Gamboa Patrón, la reforma hacendaria será discutida en la Cámara alta sin presiones.

Las declaraciones de Gamboa vienen a colación por la polémica desatada en torno a la labor que realizaron los cabilderos en las dos cámaras del Congreso.

En la Cámara de Diputados, los cabilderos hicieron de las suyas.

En el Senado podrían hacer aún más daño, pues esta actividad no está regulada y los cabilderos entran a las reuniones de comisiones como si fueran legisladores.

Pero bueno, ojalá que en efecto los senadores no cedan a las presiones.

**OTRA QUE NO SE VIO

Dijimos en la entrega del pasado viernes que es común que los diputados o senadores aprueben cosas casi en lo oscurito.

Como parte de la reforma hacendaria, los diputados eliminaron el impuesto especial que tenían los puros y los productos del tabaco labrado.

No escucharon los reclamos de por lo menos 60 organizaciones sociales que pedían un incremento a los impuestos al tabaco.

¿A quién sí escucharon como para eliminar el IEPS a los puros?

Y otra: ¿Qué otras medidas con dedicatoria especial aprobaron los diputados en la madrugada del viernes?

Habrá que revisar con lupa la reforma hacendaria que surgió de San Lázaro.

**EL GASOLINAZO

El gasolinazo, producto de una decisión tomada en la pasada administración, continuará el próximo año.

El deslizamiento mensual de 11 centavos por cada litro de gasolina se mantendrá, pero podría bajar a 8 centavos a partir del 2014.

El gasolinazo fue atribuido en su momento al entonces presidente Felipe Calderón, pero fue concebido en acuerdo con los gobernadores de los estados.

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